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“Juan de Ávila nos enseña hoy la prioridad de la reforma personal sobre la institucional”

By 10 abril, 2021 abril 12th, 2021 No Comments

El sacerdote de la archidiócesis de Madrid Nicolás Álvarez de las Asturias es licenciado en Teología (Universidad Pontificia comillas, 1997) y doctor en Derecho Canónico (Pontificia Universidad de la Santa Cruz, 2004). En la actualidad es profesor catedrático de Historia del Derecho Canónico en la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad Eclesiástica San Dámaso de Madrid y profesor visitante de la misma materia en las facultades de Derecho Canónico de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, de San Pío X de Venecia y del Instituto de Derecho Canónico de la Universidad Católica de Lisboa. Es especialista en historia de derecho canónico medieval será el moderador de la mesa sobre Historia del III Congreso Internacional Avilista con motivo del 75º Aniversario

¿Qué te motivó a acercarte a la figura de San Juan de Ávila?

Durante mis años de seminario tuve la oportunidad de leer y meditar con frecuencia sus “Escritos sacerdotales” y de allí pasé a otros como su “Audi filia”. Tengo que agradecer el enriquecimiento que supusieron para mi vida espiritual entonces.

¿A qué fuentes ha recurrido para estudiar la dimensión del Patrón del Clero Secular Español?

Fundamentalmente a sus escritos, analizados últimamente desde una perspectiva histíorico-crítica, pero procurando no dejar nunca de alimentarme de su sabiduría espiritual.

Además, debido a mi labor investigadora, he procurado acercarme a su influencia en los sacerdotes españoles del siglo XX y en su modo de concebir la espiritualidad del sacerdote secular, así como a sus modos de expresar su devoción al que les fue dado como Patrón.

¿Qué papel desempeña san Juan de Ávila en la historia de la Iglesia en la Edad Moderna?

Sin duda, se encuadra en el grupo de los reformadores que supieron unir en su vida una sólida formación intelectual, una ferviente piedad y un asombroso celo pastoral. Su contribución a la reforma del clero y a la educación de las vocaciones sacerdotales es particularmente significativa. Asimismo, su convicción de que el ministerio de la dirección espiritual es una dimensión que el sacerdote debe ofrecer y cultivar con esmero.

¿Considera que su estudio es necesario para comprender la Iglesia de hoy?

La historia es, siempre que se la estudie de modo adecuado, magistra vitae. Considero que Juan de Ávila nos enseña hoy la prioridad de la reforma personal sobre la institucional. Así comenzaba su primer escrito al Concilio de Trento y hoy sabemos que los frutos de ese Concilio lo fueron en gran medida por haber sido aplicado por santos.

¿Qué aspectos de los sermones de San Juan de Ávila mantienen hoy su vigencia?

En primer lugar, su clara intencionalidad de mover a los oyentes a la conversión, de suscitar en ellos un mayor deseo de corresponder al amor de Dios. En segundo lugar, su capacidad de hablar apasionadamente de Jesucristo, como alguien vivo, con quien se puede entablar una relación de amistad.

¿Es San Juan de Ávila una figura inabarcable?

Desde luego, queda mucho por estudiar tanto de su vida, como de sus obras y de su doctrina. Pero, sobre todo, cada generación está llamada a inspirarse en los modelos que la Iglesia presenta a los fieles como santos. En este sentido, estoy seguro de que cada generación de cristianos en general, y de sacerdotes en particular, encontrarán en san Juan de Ávila luces claras para vivir cada vez más conformes a la propia vocación y más cerca de Dios.

¿Qué ha aportado a su vida cristiana conocer de cerca al Santo Patrón del Clero Español?

Un enorme de deseo de armonizar, como él, estudio, piedad y celo apostólico en una vida que pueda percibirse como enteramente sacerdotal.